El podólogo Carlos Martín recomienda calzado abierto, sujeto al tobillo y con un ligero desnivel.

En las últimas temporadas, el calzado de verano ha sufrido una revolución. Las sandalias con plataforma entraron con fuerza la temporada pasada, las 'sneakers' se imponen en la ciudad y las cuñas siguen reinando como tendencia. Pero, ¿qué consecuencias tiene llevar cada tipo de calzado?

En verano, parece normal sufrir rozaduras. De hecho, el año pasado algunos modelos de sandalias con plataforma causaron grandes quemaduras en los pies de las usuarias, y aún así, se siguieron utilizando. "Es normal sufrir rozaduras, dejamos de utilizar calcetines y se produce una mayor fricción con el propio material del calzado", apunta el doctor Carlos Martín, podólogo de Podoactiva en Zaragoza.

Señala que "ahora en verano, el calzado es de material de plástico o de caucho generalmente, lo que unido a no llevar calcetines, provoca que los pies suden más y se origine una mayor fricción que termina en rozadura".

 ¿Qué hacer cuándo se tiene una rozadura?

El experto recomienda lo primero de todo "dejar de utilizar el calzado que la ha ocasionado y luego, proceder a curarla".

Además, en esta época en la que los pies están en continuo contacto con el agua, Martín aconseja acudir al podólogo ya que la herida puede infectarse.

Si la rozadura es una ampolla, "nunca hay que reventarla, hay que pincharla y sacar el líquido que contiene, pero siempre manteniendo la piel para que no se infecte", advierte el doctor. En el caso en el que la piel se haya levantado recomienda utilizar un antiséptico.

Calzado de invierno en verano

Ahora, en verano no solo se utiliza calzado abierto sino que el uso de deportivas o botines se ha extendido a esta época del año. En el caso de las deportivas, Martín señala que "lo bueno es que cada vez son más transpirables".

Pero a pesar de las novedades que han incorporado, este tipo de calzado "provoca que el pie sude más y puede producir hongos" cuando se utiliza en verano.

Por eso, el experto recomienda que lo ideal sería utilizar un calzado abierto que tenga sujeción tanto delante como en el tobillo. En el caso, en el que el calzado sea cerrado aconseja utilizarlo siempre con calcetines.

Alpargatas o espardeñas

El calzado más clásico, como las alpargatas y las espardeñas, no se libra de consejos, ya que si este no va forrado, el material del que está hecho puede producir un "recalentamiento en la planta del pie", advierte el doctor Martín.

Además, el experto apunta que cualquier calzado que se utilice debe tener un ligero desnivel, de aproximadamente 2,5 centímetros. "Este es uno de los principales problemas, pasamos de ir durante todo el año con un ligero tacón a una suela completamente plana, lo que provoca diversas lesiones".

El podólogo advierte que tampoco hay que pasarse con los tacones, sobre todo no abusar de ellos, ya que también pueden producir otro tipo de lesiones.

 

Fuente: Heraldo de Aragón