La hernia discal es una afección de la columna vertebral con alta afectación de la población. La zona lumbar y la cervical son las áreas más comunes en las que una hernia discal se produce ya que son las zonas de mayor movilidad de la columna vertebral, la cual se compone de vértebras y discos intervertebrales como estructura principal y se encuentra soportada y reforzada por un completo sistema ligamentoso, muscular y fascial.
 
Esta patología consiste en el desplazamiento del núcleo pulposo hacia la periferia por rotura del anillo fibroso en el disco.  

 HerniaDiscal

Puede cursar de manera asintomática o con gran discapacidad funcional siendo el dolor, debilidad muscular, alteración de la sensibilidad en el territorio de inervación de la raíz nerviosa afectada y hormigueo la sintomatología más frecuente. El territorio afectado dependerá del nivel en el que se produzca la hernia y la raíz nerviosa que haya sido comprometida.
 
Entre los factores de riesgo encontramos, la edad, estilo de vida sedentario, traumas, disfunciones viscerales y una de las causas más frecuente es la postura inadecuada tanto estática (realizando actividades de forma estática de forma prolongada) como dinámica (levantando o llevando peso, movimientos inadecuados de forma repetida).
 
Por este motivo es fundamental a parte del tratamiento que se lleve a cabo en la fase aguda y subaguda con un corto periodo de reposo, medicamentos, terapia manual y terapias físicas (electro, ultrasonido, frío/calor, etc.), reeducar la postura e integrarla en los movimientos diarios. Así podremos evitar recidivas frecuentes y también la gravedad de las mismas. Por eso el tratamiento con reeducación posturales un método indicado para este fin.
 
¿CÓMO ACTÚA LA REEDUCACIÓN POSTURAL?
 
La reeducación postural nos ayuda a dar espacio y respiración a toda la zona afectada y además, permite ir modificando patrones posturales disfuncionales que podrían ser causantes y/o agravantes de dicha patología. 
 
Trabaja siempre con la decoaptación/separación en el raquis permitiendo la descompresión de los discos intervertebrales y por lo tanto de la hernia y así aliviar la compresión en la raíz nerviosa afectada.
 
En todo el tratamiento está presente la respiración, esto crea un efecto de bombeo que ayuda a activar la circulación sanguínea, fundamental para ralentizar la degeneración del disco y quitar tensión en el diafragma y visceral.
 
Trata las cadenas neuromusculares más retraídas, lo que quita aún más compresión y permite liberar el movimiento en los segmentos vertebrales. Además aporta al paciente una consciencia corporal y kinestésica que le dará más información a la hora de realizar movimientos, ejercicio o simplemente posicionarse de forma más adecuada de acuerdo a su patología. “